Historia

La Bodega de La Reserva de Caliboro, fue construida al final del siglo XIX como bodega de vinificación.

Fue concebida con una estructura de muros espesos de adobe que se abren con elegancia hacia los fundos que la rodean, en tres grandes y altas naves, en una óptica que, en aquellos tiempos, buscaba conseguir el ambiente mas apto para la elaboración de vinos.

La Bodega se utilizo para la elaboración de vinos hasta los años ochenta.

Hay numerosas anécdotas , entre ellas se cuenta que Don Chindo, un lugareño a cargo de la bodega, era tan flaco que podía entrar en las cubas para limpiarlas , o que Don Fernando Solar Manzano, un antiguo dueño del fundo, solía dejar una lechuza blanca viviendo en la bodega. Las lechuzas blancas por generaciones cuidaron la Bodega de todas infiltraciones “ratoneras”.

Por su especial atmósfera casi mística fue lugar ideal para celebrar fiestas importantes, como también el matrimonio de la hija mayor del mismo Don Fernando.

Después de algunos años de inactividad vitivinícola, en el año 2005 el Conde Francesco Marone Cinzano, posteriormente a la creación de la Reserva de Caliboro , quiso rehabilitar totalmente esta imponente estructura con un ambicioso proyecto.

Buscó, a través de la conservación y recuperación de la estructura , rescatar un símbolo emblemático del patrimonio cultural chileno campestre de la zona, con especial respeto al ambiente natural que la rodea, solo añadiendo en su interior las más modernas técnicas de vinificación importadas desde Italia.

Este mezcla de antiguo y moderno hace de la bodega un lugar que completa y enmarca un proyecto apasionante de estricta y disciplinada búsqueda de calidad en la elaboración de vinos de superiores, donde, justamente, se encuentran fundidos el aporte histórico de una familia que tiene experiencia secular en el mundo de la vinificación junto con una constante búsqueda y atención para los mas recientes aportes del know how en este sector.